Rafael “Muñón” Gonzalez

No era el chico popular de niño, no era agraciado físicamente, sólo sus ojos azules llamaban la atención, tampoco era muy inteligente que digamos. Su adolescencia no fue mejor, en cambio, el accidente que le marcó la vida, ese trágico accidente que le dio el sobrenombre que llevaría por el resto de su vida, ahora sería conocido como Rafael “muñón” . Su brazo izquierdo no pudo ser salvado, quedó tan destrozado… Mejor no entremos en detalles.

Al principio le costó mucho adaptarse a la vida diaria con el muñón, su “marca registrada” como decían sus amigos bromeando, lo que ellos no sabían es que luego se haría famoso por ello. El muñón le quedó un poco por debajo del codo. Su mano, como extrañaba esa mano, que aún sentía que estaba allí, que aún le picaba y atormentaba, afortunadamente era diestro.

Estando ya en la universidad, estudiante predilecto de psicología, se dio cuenta de lo difícil que se le hacía conseguir pareja. Nadie se fijaba en él, él tampoco quería ser la atención de alguien, su timidez aumentó al ver que ninguna mujer le dirigía la palabra, sólo por cuestiones de proyectos y trabajos en grupo. No había manera de esconder ese defecto físico, en la mirada de los demás se reflejaba el miedo y la ignorancia. Con frecuencia notaba las miradas curiosas, pero una en particular le daba curiosidad a él, si ya lo había visto tanto, durante tanto tiempo, ¿Por qué seguía observándolo, sin importarle que él se diera cuenta?

No aguantó más, se acercó a esa peli roja de pecas en los pómulos y mirada misteriosa, ella se quedó viéndolo directo a los ojos esperando, él quedó paralizado antes esa mirada penetrante obligándolo a hablar. – Emm, hola! mi nombre es… -. – Ya se cual es tu nombre -. Tan bella pero tan fría, la intimidación de sus palabras sumado a su mirada lo puso nervioso, de repente ella sonrió. – ¿Quieres un café?, yo invito -. Agarró sus libros y lo tomó del brazo, del brazo bueno, del brazo derecho, y se lo llevó caminando por toda la universidad. La gente no evitaba volver su mirada hacia ellos.

Una tarde agradable, unos cigarros, luego unas cervezas, su casa, un vino, las copas en el suelo volcadas y chorreando, los besos apasionados que él nunca había sentido, no lo evitaron, sólo sucedió. La mañana más perfecta que había tenido, otra vez los besos apasionados, pero esta vez el alcohol no estaba para ayudarlo con su nerviosismo, paró en seco. – ¿Sucede algo? ¿No te gusta? -. – No es eso… Es sólo que… No entiendo, eres tan hermosa, tan atractiva, podrías estar con quien quisieras, y… -. Ella lo calló con un beso, tomó su miembro entre sus manos y el no pudo evitar endurecerlo, pero esta vez fue diferente, no fue su miembro el que penetró en esa humedad, el muñón se hizo famoso desde entonces.

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3 pensamientos en “Rafael “Muñón” Gonzalez

  1. Mago dice:

    WOW..!! juro que no esperaba eso..!! que bueno, me gustò 😀
    Atte: “El muñon” hehe

  2. veritoRP dice:

    jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja CDLM no puedo contigo y con los giros que le das a los cuentos. Me imagino que el carajo sabía mover bien el muñón y que por eso se hizo famoso, ¿no?

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