Mongólicos

Una pareja de viciosos, ¿Qué se podría esperar de una relación así? El desastre era esperado día a día entre los pocos observadores que quedaban, y no pasó mucho tiempo, ella quedó embarazada y no lo sabía, consumió alcohol hasta el desmayo, se esperaba con expectativas el resultado de tal desgracia.

-Son gemelos, felicitaciones!- Ella sólo comenzó a llorar, enfermos, y por partida doble, ya sabía que la vida se le había puesto mas dura, que ahora tenía que tomar una decisión, dejarse hundir o dar la cara y cambiar su estilo de vida de una vez. Decidieron entonces casarse y limpiar sus organismos de toda la porquería que habían consumido durante largos 5 años, pero los gemelos ya habían absorbido todo, mongólicos.

Sin embargo la pareja no se rindió, ayudaron lo más que pudieron a sus hijos gemelos pese a sus estados mentales hasta llegar a la adolescencia, cuando una noticia les volvió a cambiar la vida, una noticia buena, alegremente les dijeron que tendrían una niña, sana, después de tanto esfuerzo, esa sería su recompensa.

Mantenían a los dos mongólicos encerrados en una habitación con un televisor encendido todo el día, solo los atendían para darles de comer, -Lo demás lo saben ya hacer solitos- Decía ella entre risas a sus amigas. Si, ellos aprendían rápido las cosas básicas… Mientras a la niña la tenían como una princesa, en el mejor colegio de la ciudad, haciendo gimnasia, estudiando idiomas, era la promesa de mamá y papá, que tanto habían sufrido.

Una niña que iba creciendo hermosa, unos niños marginados en su cuarto, viendo televisión. Ese control con botones extraños que tanto les daba curiosidad pero miedo para tocar, esos programas vacíos que más atrofiaban sus cerebros. La curiosidad les ganó, ese objeto de botones que tanto les llamaba la atención ya estaba en las manos de uno de los gemelos, el otro comenzó a presionar un botón, acto seguido voltearon hacia el televisor, se había cambiado el canal, todo un acontecimiento, una celebración, cambio de canales uno tras otro, saltos de monos, gemidos de alegría, un canal que les llamó la atención. A mamá y a papá se les olvidó bloquearles el canal pornográfico, se confiaron mucho.

Una semana entera, viendo ese canal mórbido, de cuerpos desnudos y actos innombrables. La familia afuera, en sus vidas normales, obviando por completo que existía esa habitación con esos -Dos angelitos especiales- Como les decía papá a sus compañeros de trabajo. Ambos estaban enfermos, babeando pegados al televisor, no podían dejar de verlo.

Ya la niña tenía edad suficiente para quedarse sola en casa mientras mamá y papá salían a divertirse durante la noche, para relajarse un poco. No tenían mucho de que preocuparse con los dos niños encerrados en el cuarto, viendo porno. Un beso en la frente y –No te acuestes muy tarde princesa- -Tranquilo papi, veo un rato televisión y me acuesto-, Otro beso y adiós. La niña se sienta en el sillón y prende su televisor, también tenía edad suficiente para tener curiosidad sexual, a mamá y papá también se les olvidó bloquear el canal pornográfico en el cuarto de la nena…

Los hermanos descubrieron el poder del control sobre el volumen, al escuchar cerrarse la puerta de la casa lo bajaron, se quedaron observando la puerta de su cuarto como dos, bueno, como lo que son, mongólicos; escuchando el silencio, los pasos de su hermana menor, tierna criatura de 13 años, ella subiéndole el volumen de su televisor, los gemidos que les parecían ya tan familiar, primero de las actrices, luego de ella, sus retorcidas mentes comenzaron a trabajar a mil por hora, se despertaron de su letargo y corrieron a la habitación de la niña, se quedaron plantados en el umbral del cuarto observándola tocarse bajo la falda…

Muy disimuladamente se fueron acercando al sillón, cada vez más intrigados, ella al darse cuenta no se inmutó, continuó con su actividad cada vez mas enérgicamente hasta que uno de los gemelos se le acercó, tocando sus partes intimas como si fuera un animal extraño, ella lo tomó de la camisa y lo lanzó a la cama, le bajó los pantalones, creyendo que los mongólicos no sabían nada al respecto. Para su asombro ya el otro gemelo se habían bajado también los pantalones, y mientras ella se penetraba con el gemelo bajo a ella, el otro iba buscando su otro agujero libre para penetrarla también… Tremenda orgía con la que se encontraron mamá y papá cuando llegaron sorpresivamente temprano esa noche.

Liz.

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Un pensamiento en “Mongólicos

  1. gordonesroo dice:

    No es justo!!!! este relato merece una segunda parteeee!!!

    jajajajajajaj, coño, me he reído demasiado con esto!!!

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